Gran Canal recibe, cada día, toneladas de basura


Un aproximado de seis toneladas de basura entre lo que se encuentran partes de automóviles, colchones, sillones, animales muertos y basura llega a la planta de bombeo 11+600 del Gran Canal del Desague lo que puede dificultar su operación, se advirtió.


Ramón Aguirre, director del Sistema de Aguas de la Ciudad de México, expuso que dichas instalaciones son las que reciben una de las mayores cantidades de basura. “La gente descarga a cielo abierto y las cosas se complican mucho”, reconoció.


En esta planta de bombeo, puesta en operación en el 2008 para revertir la pérdida de altura del Gran Canal, también se acumula los residuos que depositan los llamados “burreros” por lo que las autoridades capitalinas trabajan con el municipio de Ecatepec, del estado de México, para que se evite la situación.


Por ello, dentro de los trabajos de rehabilitación y mantenimiento del presente año, se construyó un segundo bloque de rejillas para contener las toneladas de basura que llegan y obstaculizan la operación y funcionamiento de la planta 11+600 que evacúa 21 mil litros por segundo.


Durante un recorrido por las instalaciones, Ramón Aguirre explicó que la situación con la basura puede complicarse pues se requiere que dicha planta opere al máximo de su capacidad particularmente en la temporada de lluvias porque es una de las principales puntos de salida de las aguas negras y pluviales.


El funcionario informó que para hacer frente a la época de precipitaciones se destinaron 25 millones de pesos para la rehabilitación de la planta de bombeo para alumbrado, bombas sumergibles y rejillas, entre otros.


Buzos dan mantenimiento


Julio César Cu, tiene 27 años como buzo de aguas negras en la ciudad de México y es el encargado de retirar todo tipo de basura de la infraestructura del drenaje profundo para que el sistema opere adecuadamente.


“Una bolsita de papel, partes de animales, autos, cádaveres humanos también, es variado el trabajo que hacemos”, relató. Mientras le tomaban los signos vitales, antes de sumergirse a 8 metros de profundidad en las aguas negras, Julio César Cu recordó que hace 23 años fue la primera vez que le tocó sacar los cadáveres de sus compañeros que tuvieron un accidente. A la fecha, lo que más le sorprende son los animales muertos. “Hace poco saque un cerdo completo”.


Él es uno de los dos buzos -antes había 10- que atienden y resuelven todas las obstrucciones que pueden registrarse en los 164 kilómetros que constituyen el drenaje profundo de la ciudad de México. El equipo que utiliza es único. Su casco es equiparable con los que se usan en las plataformas petroleras, mientras que su traje pesa 40 kilos y es importado desde Noruega. Cada año se sumerge 15 veces, en promedio.

Fuente: 
El Universal
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